Deposite la basura en su lugar. La basura si deja dinero

Posted on diciembre 20, 2010

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Deposite la basura en su lugar

Oro preto. Oro obscuro. Estos últimos meses comprobé que la basura es doble O, otra forma de decirlo: oro preto. Tal vez de baja denominación pero lo es. Hice un experimento que involucró los tres meses pasados, un lugar relativamente grande de almacenamiento y mucha consciencia ecológica. La verdad es que latas, cartón y demás se me escaparon de la basura, en especial cuando no puedes monitorear la actividad de cada integrante en el hogar.

¿A qué se debe esto? Efectivamente, la basura si paga. Y entre más sea, mejor. Honestamente, cuando íbamos de camino al depósito, pensé que a lo mucho darían 100 pesos. Estuve equivocada. Tampoco fueron cantidades exorbitantes, pero ayudaron a comprar materiales para el huerto.

Cuando pasó la noticia del señor Alejo, enviaron una revista virtual de una organización que no recuerdo el nombre. En ella se encontraba un texto donde el articulista afirma el pago al ciudadano como la única forma efectiva de fomentar la separación de basura, una parte integral del reciclaje. Ciertamente es un buen incentivo pero estoy segura de que ya existe, sólo un detalle: los gobiernos le huyen. Eso sí, también sería interesante que los impuestos si regresan al pueblo.

De vuelta al tema del reciclaje y la separación de basura, en tres meses juntamos 3 kilos de aluminio, 54 kilos de archivo de color (lo que son revistas), 138 kilos de cartón y 1 kilo de acero al cual le decían chatarra o bote 2.

¿De dónde salió tanta basura? Pues de los refrescos, las cervezas, el cereal, super, muchos alimentos enlatados, el café, bla, bla, bla. Las revistas por si solas tienen explicación.

Llegamos al depósito y vimos la lista de precios:

Cartón           1.30

Archivo          1.00

Bote 2             1.50

A. Bote          14.00

Una señora con un cavallier blanco llegó y también tenía su guardadito de cartón, papel y latas. Me sorprendió pues no pensé ver a una mujer con ese perfil por esos andares. Pesaron las cantidades de cartón, papel, aluminio y demás. La mujer a cargo tenía una hoja donde apuntaba las cantidades minuciosamente y con calculadora en mano.

Encima de las montañas de pet, cartón y demás se encontraban un par de hombres separando el periódico y quitando la rafia con la que había sido llevado al lugar. Mientras, ingresaban más personas con una bolsa de basura negra saturada de botellas de pet, unas cuantas monedas a cambio y desaparecían en el florido paisaje urbano.

Estuvimos ahí por un rato, gracias a eso supimos que el acero es considerado chatarra y las fluctuaciones de los precios en metales. “Uy no, unas veces se paga muy bien, como la semana pasada, el cobre estaba en 99 pesos.” Nos platicaba una amable mujer que separaba las portadas del papel en las revistas. “Por eso es que hubo una temporada en que se robaban las tuberías de las casas”.

El total de aquella suma de lo que estamos acostumbrados a llamar desperdicios fue de 286 pesos. La verdad es que fue un poco más pero eso ya no me correspondía a mí, era de los que iban conmigo. Juntando su basura y la mía fue al rededor de 700 pesos. Con eso muchas familias mexicanas lo considerarían una buena semana, otros más lo invertirían en pasajes o gasolinas y casi nadie lo pondría en una cuenta de ahorros.

En fin, reciclar desperdicios no sólo ayuda a cuidar el medio ambiente, o disminuír las cantidades de basura en los llamados rellenos sanitarios. También crea empleos, paga los mismos y pone sonrisas de satisfacción en quien lleva a cabo semejante labor.

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